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Bishop Malooly’s 2015 Christmas Greeting

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“The Word became flesh and lived among us.” These words from the beginning of Saint John’s Gospel sum up the mystery we celebrate each Christmas: that Jesus, God’s eternal Word of love, entered into our human existence. God’s Word isn’t just an idea or thought, but it is a person — a person that could be seen and touched and heard. From the cave in Bethlehem to the cross, Jesus shared that word of God’s love with all he met, especially the least among us.

This year, the Biggs Museum of American Art in downtown Dover is hosting The Saint John’s Bible: Illuminating the Word exhibit. The Saint John’s Bible is the first hand-illuminated bible to be commissioned by a Benedictine monastery in over 500 years. Today we have so many ways of communicating with one another, such as The Dialog and its website and social media outlets, but before the printing press everything was done by hand. The Saint John’s Bible followed this   ancient process and took almost 15 years to create, to put down every letter using only a quill and ink and to illuminate, or decorate, the vellum pages. In this manuscript we see the revealed word of God in concrete form.

 The illustration for the Nativity in the Saint John’s Bible.  (Creation, Donald Jackson ©2003, The Saint John’s Bible, Saint John’s University, Collegeville, Minnesota)

The illustration for the Nativity in the Saint John’s Bible. (Creation, Donald Jackson ©2003, The Saint John’s Bible, Saint John’s University, Collegeville, Minnesota)

The exhibit includes the beautiful illumination of the prologue to Saint John’s Gospel that shows those timeless words, that the Word became flesh and lived among us.

This Christmas, let us remember the Word made flesh, the child that was born in Bethlehem. Let us welcome his message of love into our hearts and let us share that same love with everyone we meet — in our families, workplaces, churches, and communities.

May the love of the Christ child illuminate your hearts this Christmas and in the year to come.

Sincerely in Our Lord,

 

Most Rev. W. Francis Malooly

Bishop of Wilmington

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Saludo Navideños 2015

“Y la Palabra se hizo carne, puso su tienda entre nosotros”. Con estas palabras del comienzo del Evangelio de San Juan se resume el misterio que celebramos en Navidad: que Jesús, la eterna Palabra del amor de Dios, se introdujo en la existencia humana nuestra. La Palabra de Dios no es solamente una idea o un pensamiento, sino que es una persona a quien se veía, se oía y se tocaba. Desde la cueva de Belén hasta la cruz, Jesús compartió la palabra del amor de Dios con todos los que llegó a conocer, sobre todo con los más pequeños de entre nosotros.

El Museo Biggs del Arte Americano ubicado en el centro de Dover presenta una exhibición este año cuyo tema es La Biblia de San Juan: Ilustración de la Palabra. La Biblia de San Juan es la primera Biblia iluminada a mano que encargara un monasterio benedictino desde hace más de 500 años. Hoy en día gozamos de muchísimos medios de comunicación, como por ejemplo el Dialog, el periódico diocesano, con su sitio del internet y redes sociales, pero antes de la invención de la imprenta, todo se hacía a mano. La Biblia de San Juan se produjo según este proceso antiguo y su creación llevó casi quince años; cada letra fue pintada con pluma y tintero y sus hojas de vitela fueron decoradas con ilustraciones a color. En este manuscrito vemos la palabra de Dios revelada en forma concreta.

La exhibición incluye la hermosa ilustración del prólogo del Evangelio de San Juan en el que se leen esas palabras sempiternas: que la Palabra se hizo carne y puso su tienda entre nosotros. En esta Navidad, recordemos la Palabra hecha carne, el Niño nacido en Belén. Recibamos en el corazón su mensaje de amor y compartamos ese amor con todos los que nos rodean—los familiares, los compañeros de trabajo, y los miembros de la iglesia y de la comunidad.

Que el amor de Cristo les ilumine el corazón en esta temporada navideña y durante todo el año venidero.

Sinceramente en nuestro Señor,

 

El Muy Reverendo W. Francis Malooly

Obispo de Wilmington