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Pope Francis: Eucharistic adoration, charity, promoting justice are all connected

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El Papa Francisco bendice a un miembro de la Asociación Nacional de Sacerdotes Hispanos de EE.UU. tras una reunión en la Sala Clementina del Palacio Apostólico en el Vaticano el 16 de noviembre de 2023. (CNS photo/Vatican Media)

VATICAN CITY (CNS) — The daily rhythm of the life of a priest should resemble “ping pong” — praying on one’s knees before the tabernacle, helping those in need and returning to prayer, Pope Francis told a group of Latino priests from the United States.

“Do not leave those who suffer alone; do not leave the Lord in the tabernacle alone. Convince yourselves that you cannot do anything with your hands unless you do it on your knees,” the pope told members of the National Association of Hispanic Priests during an audience in the Apostolic Palace Nov. 16.

“It’s like ping pong, one thing leads to the other,” the pope told them.

Priests in the group had been invited to send the pope questions in advance. He prepared a general response but added liberally to his prepared text.

Meeting the priests in the Clementine Hall, a room ornately decorated with marble and frescoes, Pope Francis told them to “beware of ecclesiastical elegance,” because concern for keeping churches pristine increases the temptation to keep the doors closed and “that won’t do.”

During the U.S. National Eucharistic Revival and with preparations well underway for the National Eucharistic Congress in July 2024, the pope focused his remarks on the importance of eucharistic adoration and the essential tie between reverencing the Eucharist and serving one’s brothers and sisters.

Pope Francis said he did not want to make anyone “blush,” so he would not ask the priests how many hours a week they spend in adoration, but “I’ll throw the question out there.”

In the busy life of a priest, there are many possible excuses for limiting time in private prayer, he said. “But if you don’t pray, if you don’t adore, your life is worth little.”

The pope said he wanted to respond to one of the questions sent in by the group by recalling a talk about the women at the foot of Jesus’ cross given by St. Manuel González García, one of the patron saints of the National Eucharistic Revival.

“The same helplessness, the same desire to act against injustice, that the holy women experienced in those moments, we can experience in the face of the problem of immigrants, the closure of certain civil and religious authorities, the challenges of interculturality, the complexity of proclamation — so many things,” the pope said.

But the saintly bishop noted that “Jesus does not cease to suffer” and that although he has risen, “he is still on Calvary in the person of his brothers and sisters,” the pope said. “In every tabernacle, in every consecrated ciborium, we see the cross being erected, and ask ourselves, ‘Can we do something to alleviate the suffering Christ of today?'”

“What God asks of you is not to abandon them,” the pope said.

Pope Francis said a priest cannot always schedule or predict when someone experiencing injustice or simply in need of spiritual consolation will need him.

“Sometimes the modern world leads us to schedules,” he said, imagining a conversation: “Father, can I confess?” “No. The schedule is from such and such a time to such and such a time.”

“Please,” the pope said, “first the people, then the schedule. Do not become clerks of the sacred.”

Pope Francis told the story of a priest at a parish in a poor neighborhood who “used to say that he wanted to board up his window” because if people came looking for him and found the door closed, they would just go to the window.

Keep the doors open, the pope told them, and be “priests for the people.”

While priests often will not get to see the results of the seeds they plant, he said, God wants them to trust that he will make them bear fruit.

“May you sow much and not have to take sleeping pills because you are very tired when night comes,” Pope Francis said.

 

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La adoración eucarística, la caridad y la promoción de la justicia están interconectadas, dice el Papa
By Cindy Wooden
CIUDAD DEL VATICANO (CNS) — El ritmo diario de la vida de un sacerdote debería parecerse al “ping pong”, con una cosa llevando a la otra: rezar de rodillas ante el sagrario, ayudar a los necesitados y volver a la oración, dijo el Papa Francisco a un grupo de sacerdotes latinos de Estados Unidos.

“No dejen abandonados a los que sufren, no dejen abandonado al Señor del Sagrario, convénzanse que no van a poder hace nada con las manos si no lo hacen con las rodillas”, dijo el Papa a los miembros de la Asociación Nacional de Sacerdotes Hispanos durante una audiencia en el Palacio Apostólico el 16 de noviembre.

“Es como el ping pong, una cosa lleva a la otra”, les dijo el Papa.

Los sacerdotes del grupo habían sido invitados a enviar preguntas al Papa con antelación. El Papa preparó una respuesta general, pero sus respuestas fueron más allá del texto que había preparado.

Al reunirse con los sacerdotes en la Sala Clementina, una habitación ornamentada con mármol y pinturas al fresco, el Papa Francisco les dijo que tuvieran “cuidado con la exquisitez eclesiástica”, porque la preocupación por mantener las iglesias exquisitas aumenta la tentación de mantener las puertas cerradas y “eso no funciona”.

Durante el Avivamiento Eucarístico Nacional de Estados Unidos y con los preparativos en marcha para el Congreso Eucarístico Nacional que tendrá lugar en julio de 2024, el Papa enfocó sus comentarios en la importancia de la adoración eucarística y el vínculo esencial entre reverenciar la Eucaristía y servir a los hermanos y hermanas.

El Papa Francisco dijo que no quería hacer sonrojar a nadie, por lo que no preguntaría a los sacerdotes cuántas horas a la semana pasan en adoración, pero que lanzaba la pregunta para que cada uno se conteste dentro.

En la ajetreada vida de un sacerdote, hay muchas excusas posibles para limitar el tiempo de oración privada, dijo. Pero “Si vos no orás, si vos no adorás, tu vida vale poco”.

El Papa dijo que quería responder a una de las preguntas enviadas por el grupo recordando una charla sobre las mujeres al pie de la cruz de Jesús pronunciada por San Manuel González García, uno de los santos patronos del Avivamiento Eucarístico Nacional.

“La misma impotencia, el mismo deseo de actuar en contra la injusticia, que vivieron las santas mujeres en aquellos momentos, lo podemos sentir nosotros ante la problemática de los inmigrantes, la cerrazón de ciertas autoridades civiles y religiosas, los desafíos de la interculturalidad, la complejidad del anuncio… tantas cosas”, dijo el Papa.

Pero el santo obispo señaló que “Jesús no deja de padecer” y que, aunque ha resucitado, “sigue estando en el Calvario en la persona de sus hermanos”, dijo el Papa. “En cada sagrario, en cada copón consagrado, vemos erigirse la cruz y nos pregunta: “¿Podemos hacer algo para aliviar al Cristo sufriente de hoy?””.

“Lo que Dios les pide es que no los dejen abandonados”, dijo el Papa.

El Papa Francisco dijo que un sacerdote no siempre puede programar o predecir cuándo le necesitará alguien que experimenta una injusticia o simplemente necesita consuelo espiritual.

“A veces el mundo moderno nos lleva a los horarios”, dijo imaginando una conversación: “Padre, ¿me puede confesar?”. “No. El horario es de tal hora a tal hora”.

“Por favor”, dijo el Papa, “primero la gente, después el horario. No se vuelvan oficinistas de lo sagrado”.

El Papa Francisco contó la historia de un sacerdote de una parroquia en un barrio pobre que tenía ganas de “tapiar la ventana” porque si la gente venía a buscarlo y encontraba la puerta cerrada, simplemente iban a la ventana.

Mantengan las puertas abiertas, les dijo el Papa, y sean “curas para la gente”.

Aunque los sacerdotes a menudo no llegan a ver los resultados de las semillas que plantan, dijo, Dios quiere que confíen en que Él hará que den fruto.

“Ojalá siembren mucho, y ojalá no tengan que tomar pastillas para dormir porque llegan cansadísimos a la noche”, dijo el Papa Francisco.