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Mensaje del Obispo para Domingo de Pascua

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The Women at the Empty Tomb is depicted in this stained-glass window by artist Guido Nincheri at Notre Dame Cathedral in Ottawa, Ontario. Reflecting on the women who come to Jesus' tomb in the early hours of that very first Easter, Pope Francis said, "Jesus, like a seed buried in the ground, was about to make new life blossom in the world; and these women, by prayer and love, were helping to make that hope flower." (CNS photo/Gene Plaisted, Crosiers)

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Al llegar la Semana Santa, poniendo fin a la Cuaresma, me preparo una vez más para celebrar la Pascua como Obispo de Wilmington. Mirando hacia atrás, aprecio lo único, significativo y memorable que han sido estos años, sobre todo el año pasado cuando luchamos por superar las dificultades de la pandemia.

Igual que estos últimos doce meses, las seis semanas de la Cuaresma nos han dado la oportunidad de anteponer las necesidades de los más vulnerables a las nuestras usando mascarillas, manteniendo la distancia apropiada y lavándonos bien las manos.

Me ha impresionado la creatividad con la que nuestros sacerdotes y el personal parroquial y escolar han utilizado la tecnología para servir las necesidades de nuestros feligreses y mantenerlos informados e incluidos. También me admira el trabajo que han hecho los parroquianos y las familias con estudiantes para seguir participando en la Iglesia y creciendo en la fe en estos tiempos de aislamiento.

Bishop Malooly
El Reverendísimo W. Francis Malooly

Este año todavía hay límites en cuanto a lo que podemos lograr al nivel parroquial. La imposibilidad de reunirnos a menudo para rezar juntos públicamente nos ha posibilitado el crecimiento espiritual en privado—una práctica que podremos extender más allá de la pandemia.

Al celebrar la resurrección de nuestro Señor, conmemoremos en nuestras oraciones a los que han fallecido del COVID-19, y a los que lamentan su muerte, a los que han perdido el trabajo, a los que sufren en la soledad del aislamiento y a los más vulnerables: los enfermos, los inmigrantes, los discapacitado y los no nacidos.

Espero muy pronto volver a celebrar la Misa en persona con la comunidad parroquial reducida de la Catedral de San Pedro, y virtualmente con la comunidad diocesana más extendida.
Con las bendiciones de la Pascua,

El Reverendísimo W. Francis Malooly